viernes, 1 de noviembre de 2013

FEMEN: NEOCOLONIALISTAS, NORMATIVISTAS Y ABOLICIONISTAS.


Hace varios años conocí a Femen por el gran tirón mediático que han tenido y siguen teniendo siempre en sus acciones políticas, entonces únicamente internacional. Escuché muchas críticas, de las cuales no entendí la mayoría, pero tras su “acción” en el Congreso los artículos y las literaturas a favor y en contra de ellas no han parado, así que yo me voy a apuntar al carro.
Siempre que mucha gente lee críticas hacia Femen alude a la unidad del movimiento feminista y al tiempo de excepción en el que vivimos todas y todos en este y en el resto de ámbitos. Pero en el debate e la unidad, largamente tratado en cualquiera de los ámbitos políticos, siempre se abre el melón con la típica pero incómoda pregunta: “Unión sí, pero ¿a qué precio?”.
En mi opinión, el precio es alto: movimiento neocolonialista, heteronormativista y, encima, abolicionista. Lo siento, pero yo no creo que sean esas las características que el movimiento feminista necesite en cualquier lugar del mundo, al menos en el Estado español.
Además de estas críticas, opinables y subjetivas, por supuesto, hay dudas sobre cosas muy graves: el liderazgo vertical desde Ucrania y, la más controvertida de todas, las dudas sobre su financiación. Su abundancia económica, la promoción pro parte de Femen de marcas de ropa (interior) e, incluso, de joyas y las jugosas “donaciones” de un importante magnate estadounidense todavía quedan sobre la mesa, quemando su credibilidad cada vez más en las militantes feministas no sólo de España sino también de otros países.
            En el artículo de Diagonal*, Brigite Vasallo, integrante del grupo Red Musulmanas, dice: “Femen no sólo invisibiliza a otros movimientos, sino que dificulta muchísimo su trabajo sobre el terreno. Mi crítica principal es que están situadas en un feminismo colonialista, etnocéntrico […]”. Desde el feminismo (y también desde colectivos LGTBI) se suele pecar mucho de eurocentrismo, de pensar que nuestros problemas, y, especialmente nuestras soluciones, son las mismas para cada territorio. Pero no es así y Femen también ha pecado de eso, y además con arrogancia. Podría extenderme con muchos ejemplos, pero no hay más que observar la acción del Congreso: dos mujeres francesas y tan sólo una española (la líder, Lara Alcázar). ¿Acaso no habría feministas en todo el Estado español dispuestas a protestar en el Congreso contra la reforma de Gallardón? Quizás no con las medidas adecuadas.
            En relación  con la verticalidad y con el heteronormativismo está el asunto de los cuerpos. No tengo ningún problema en que enseñen las tetas, es más, ese tipo de acciones me gustan. Pero, llamadme raro quizás, pero por más fotos y fotos que veo las veo todas iguales, recién salidas de una, obviamente normativa, pasarela de “modelos”. ¿Dónde están los pelos, las tetas caídas o las gordas? ¿Dónde quedan otros sujetos: bolleras, putxs, trans, etc.? Que el sujeto político de un movimiento feminista sea tan reducido hace mella en el mismo movimiento de Femen.

Por el empoderamiento de las  y los feministas de cada uno de los pueblos; por la visibilización de aquellos sujetos diferentes; y por la posibilidad de que se deje hablar a las trabajadoras sexuales. 


* No he encontrado el enlace de este artículo por internet, me refiero a un reportaje del último número del periódico impreso en la sección ''Feminismos''